Una cocatriz domesticada puede
sentarse, seguir o patrullar al
interactuar con ella. Alimentarla
con semillas la curará. También
pueden comer carne podrida de la
tierra. Una cocatriz domesticada
es capaz de pelear hasta la muerte
para proteger a su amo.

Las cocatrices salvajes también
pueden ser domesticadas, aunque de
forma más peligrosa. Al mirar
fijamente a la bestia, esta puede
ser doblegada y volverse servil.
El mejor método para hacer esto es
atrapar a la criatura y mirarla
por tiempos cortos para no recibir
daños letales en el alma.



Las cocatrices protegerán por
naturaleza a los pollos que se
encuentren en las cercanías. Si
algún ser ataca a un pollo, con
excepción del amo de la cocatriz,
esta le atacará de inmediato.

El mayor enemigo de la cocatriz es
cualquier criatura parecida a una
comadreja. Estos animales pueden 
matarlas fácilmente a mordiscos.
