Estos gusanos "domesticados" no
son controlables en el sentido
general, pero se negarán a atacar
a su dueño o a su ganado. Crecen
extremadamente rápido y atacan a
la mayoría de criaturas hostiles.
No siguen ni rechazan ninguna
orden, sino que acechan en un
radio general de 50 metros en
torno al lugar en el que
eclosionaron.

Hay leyendas sobre huevos raros
de los que nacen gusanos gigantes.
Quizás por esto en los desiertos 
hay tantos esqueletos de dragón.








Según cuentan, existe una forma
de montar gusanos, incluso a los
salvajes. Con dos cañas de pescar,
se puede guiar a un gusano desde
arriba e incluso ordenarle atacar.
